"Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mi" (Gal. 2, 19-20)

sábado, 12 de octubre de 2013

HOY BUSCO EN TI CONSUELO



Hoy busco en Ti consuelo. Hoy vengo a Ti, Señor, con el corazón triste. Como siempre que no me dejo guiar por Ti, como siempre que pretendo ser el centro y me equivoco. Cuando pretendo sacar algún bien de aquello que tú me has encomendado. Me desvío de tu camino y abandono tu voluntad para caer en la tristeza cuando las cosas no suceden conforme a lo que yo (que no Tu) deseo. Y entonces vengo a tu Sagrario a  buscar consuelo. ¡Qué infinita misericordia encuentro aquí!

Tú, Señor, lleno de Amor Divino y de paciencia, me esperas en el Sagrario, donde siempre encuentro paz. Aunque venga cargada con mis culpas, aunque el peso de mis equivocaciones sea tan grande, Tú me tiendes la mano y me guías como a un niño pequeño en la oscuridad. ¡Siempre encuentro la paz en el Sagrario!

¡Qué infinito es tu amor, Señor, cuando tiendes la mano para rescatarme de mis propias miserias! Cuando te he ignorado, cuando he querido seguir mi propio camino y no el tuyo, cuando te he ofendido vengo a Ti llena de culpas y Tú descargas mi pecho de tanta angustia. ¡Qué diferente eres de mí! Yo, queriendo ser el centro, Tú olvidándote de ti mismo para acogerme, yo ofendiéndote por nada, Tú perdonándome todas mis ofensas.

Acógeme de nuevo en tu pecho amoroso. ¡Qué sería de mí sin tu consuelo!

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