"Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mi" (Gal. 2, 19-20)

lunes, 9 de diciembre de 2013

JACULATORIAS I




JESÚS, DESCANSO EN TI.

En Tus manos pongo toda mi vida, todas mis decisiones. Ya no me preocupo más, puesto que Tú siempre harás lo mejor para mí. Tú moldearás mi vida siempre para bien. Solo te pido que no me abandones, que me des Gracia para seguir siempre Tu camino sin mirar atrás, que me des un corazón limpio de todo apego mundano desordenado, que me des valentía para decir siempre sí como lo dijo nuestra Madre la Virgen María.

DULCE CORAZÓN DE JESÚS, SÉ MI AMOR.

En Ti todo se crea. En Ti mi corazón se sublima. Nada tiene sentido sin Ti. Que mi pecho se inflame en reconocimiento de Tu infinita bondad. Que todo lo ame en, por y para Ti. Que no desee más que lo que Tú desees. Que no desee distinto a lo que Tú desees. Que lo que Tú quieras, yo lo quiera como Tú lo quieres y cuando Tú lo quieras. Que el amor por Ti traspase mi corazón e inunde todos mis pensamientos, todas mis palabras, todos mis actos… y toda mi vida.

DULCE CORAZÓN DE MARÍA, SÉ LA SALVACIÓN MÍA.

Madre, en ti confío mi salvación. Tú, que no conociste el pecado, eres mi más firme defensora ante los ataques del enemigo. Tú aplastas la cabeza de la serpiente. A ti acudí, Madre, en la debilidad y tú me socorriste. Que no te olvide nunca. Que tú seas mi guía, mi modelo y mi defensora. Que te lleve a ti por bandera en mi lucha contra las tentaciones. Dulcísima, purísima y generosísima Madre, no me permitas caer nunca y defiende también a todos aquellos por los que mi corazón reza.

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